5 señales tempranas del hígado graso: Aparece en la cara


La enfermedad del hígado graso suele presentar su primer síntoma como hinchazón facial y edema asociado. Debido a una función hepática deficiente, el cuerpo retiene líquido, lo que provoca hinchazón de los tejidos en diversas partes del cuerpo. La acumulación excesiva de líquido puede hacer que el rostro se vea redondo o hinchado, especialmente alrededor de los ojos y las mejillas. El hígado mantiene el equilibrio hídrico mediante la producción de proteínas que lo retienen en los vasos sanguíneos. Hasta que la enfermedad del hígado graso altere esta función normal, el cuerpo mantiene el equilibrio hídrico mediante las proteínas hepáticas. La hinchazón facial puede presentarse simultáneamente con hinchazón en otras partes del cuerpo. Este síntoma indica estrés hepático y función hepática deficiente.

Un tono amarillento en la piel del rostro y la esclerótica ocular es un indicador conocido de trastornos hepáticos, como la enfermedad del hígado graso. La acumulación de bilirrubina en el organismo se produce cuando los glóbulos rojos viejos se descomponen en este pigmento amarillo.
El hígado suele gestionar la descomposición de la bilirrubina antes de que se excrete a través de la bilis. La acumulación de grasa en el tejido hepático reduce la capacidad del hígado para procesar la bilirrubina, lo que provoca pigmentación en la piel y los ojos. Una coloración amarillenta, conocida como ictericia, indica una función hepática disminuida.

Las personas que duermen bien pero desarrollan ojeras pueden estar experimentando sobrecarga hepática y acumulación de toxinas. El cuerpo depende del hígado para depurar la sangre de toxinas, pero la acumulación excesiva de grasa en el hígado provoca la acumulación de toxinas, lo que afecta negativamente el estado de la piel. La enfermedad del hígado graso causa pigmentación oscura en las arrugas del cuello, mientras que la resistencia a la insulina, que afecta la forma en que el cuerpo utiliza la insulina, también causa ojeras. Una afección cutánea conocida como acantosis nigricans se manifiesta como manchas o líneas oscuras y engrosadas en la piel del cuerpo.

La rosácea, una afección cutánea, causa enrojecimiento facial que afecta principalmente a las mejillas, la nariz y la frente. Las investigaciones médicas sugieren que la rosácea suele desarrollarse junto con la enfermedad del hígado graso, ya que ambas afecciones están relacionadas con trastornos metabólicos e inflamación. El hígado desempeña dos funciones principales: la regulación hormonal y la excreción de desechos tóxicos. Cuando la grasa se acumula en el hígado, puede provocar rosácea y enrojecimiento facial. La enfermedad del hígado graso, que forma parte del síndrome metabólico, suele causar enrojecimiento facial, que puede ir acompañado de vasos sanguíneos prominentes o hinchazón. Los problemas de salud hepática pueden manifestarse como rosácea y enrojecimiento facial, pero estos síntomas pueden confundirse con afecciones cutáneas típicas.

La piel seca y con picazón puede ser uno de los primeros síntomas que indican enfermedad del hígado graso. Cuando el hígado se daña, el flujo biliar disminuye, lo que resulta en colestasis. Tras este proceso, las sales biliares se acumulan en el torrente sanguíneo, irritando las terminaciones nerviosas y causando picazón facial (prurito). La enfermedad del hígado graso causa erupciones cutáneas alrededor de la boca debido a la absorción deficiente de nutrientes, especialmente zinc. La enfermedad hepática crónica a menudo conduce a una deficiencia de zinc, lo que dificulta los procesos de cicatrización de la piel y debilita la respuesta inmunitaria. Las erupciones se presentan como placas escamosas y pequeñas protuberancias. Si la picazón persiste o aparecen erupciones, busque atención médica inmediata, ya que estos síntomas pueden indicar problemas hepáticos. Este artículo está escrito solo con fines informativos generales y no debe interpretarse como consejo médico. ntv.com.tr no se responsabiliza de ningún autodiagnóstico basado en el contenido de este artículo. Si tiene alguna duda sobre su salud, consulte a su médico.
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